Primera entrada: mi primer día en Kendo.
Ya el título es mentira: no es el primer día en Kendo; técnicamente, es el primero "matriculado en". Ya hice, el mes pasado, mi primer día de prueba.
Al parecer me gustó, porque he vuelto. Las vacaciones evitaron que comenzara antes, y decidí hacerlo en Octubre. Apuntad la fecha: 2 de octubre de 2012. Espero poder recordarla en unos años, si sigo adelante con esta nueva aventura.
El primer día fue muy parecido al día de prueba. Aunque en esta ocasión, contaba con compañía, no era el único que estaba empezando; el sensei, Pelayo, nos tuvo a otro chaval y a mi practicando el movimiento de los pies, la posición de guardia: pie izquierdo atrás, apoyando el talón, pies paralelos. El sensei lo compara muy a menudo con sujetar una pared: la pierna de detrás sujeta el cuerpo, y la de delante está más relajada. Creo que se llama okuri-ashi.
Los pies se deslizan, no se dan pasos como tales. Primero el derecho, y luego el izquierdo. Y hacia atrás, al revés.
Como referencia, hay que hacer el movimiento con la cintura. Las caderas siempre de frente (de ahí que el pie posterior esté levemente levantado: compensa el espacio que retrocede).
Es complicado, porque no es el paso normal al que estamos acostumbrados.
La cosa se complica aún más: para este ejercicio, hay que mover las manos juntas, como si estuvieran sujetando una espada. Al dar el primer paso, se levantan, y al dar el segundo, bajan "golpeando". Este segundo movimiento debe ser más rápido que el primero, y debe realizarse con el tren superior relajado. Ni tensión en los hombros, ni encoger el cuello, ni doblar los codos. El movimiento debe terminar con las manos apuntando de frente, no hacia el suelo. Y la fuerza del movimiento debe provenir de la cadera izquierda, no de los brazos.
Después, practicando con la espada: mano izquierda abajo, derecha arriba. Dedos cerrados: nada sale fuera del diámetro de la tsuba (o al menos, eso se intenta). La espada se sujeta con los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Son los únicos que hacen presión. El resto, más relajados.
En posición de guardia inicial: Chudan no kamae: de frente al adversario, las puntas de las espadas casi se juntan. Los codos semiflexionados: la mano izquierda a un palmo de nuestro ombligo. La punta de nuestra espada apunta al cuello del adversario (si no lo hubiera, al cuello de un advesario de nuestra misma estatura).
Y por último, al final de la clase: es un momento que me parece muy simbólico. Todos los alumnos de frente al sensei y la pared "sagrada" del dojo (no recuerdo como se llama: kamidana, quizás?). En perfecta línea. Se sientan en seiza, primero la rodilla izquierda, después la derecha, dejando la espada a su izquierda, con el filo hacia abajo, y la tsuba a la altura de la rodilla. Las manos reposan sobre las caderas, el cuerpo recto, la barbilla abajo.
A una orden del sensei, las manos se colocan en posición de meditación, la izquierda "dentro" de la derecha. A otra orden, se hace el saludo. Las manos se apoyan en el suelo, en forma de triangulo, y se dobla el tronco hacia ellas. La vista siempre va hacia el espacio frente a las manos, y el culo no se levanta.
Para incorporarnos, al revés. Primero la derecha, luego la izquierda. Todo ésto viene motivado porque se trata de un arte de combate, es decir, siempre estamos preparados y vigilantes para desenvainar ante cualquier amenaza.
Y mañana, volvemos con más! Aunque el primer día me siento un poco ortopédico, según el sensei es normal. Nadie nace aprendido... y es muy importante aprender bien los movimientos más básicos, para después aprender todos los demás más rápido.
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